Adiós al héroe de las mil caras

David Bowie

Tuve la suerte de conocer su música en mi adolescencia, y de que ésta me acompañe a lo largo de mi vida incluso hasta el día de hoy.

Pero si bien, su ausencia mediática era algo a lo que nos tenía acostumbrados en los últimos tiempos, algo me olía mal desde el día en que vi al actor Michael C. Hall interpretar en vivo “Blackstar” en The Late Show with Stephen Colbert.

Sabía que estaba promocionando su obra teatral “Lazarus”, lo cual me sorprendió para bien y me resultó una jugada muy interesante desde el punto de vista escénico. Una manera de desligarse de su ego, legándole la interpretación de su música a otra persona capacitada para la actuación. Una apuesta sin duda innovadora, y para replantearse las maneras de entregar al público el arte que uno crea.  Teniendo en cuenta que el artista, en este caso, el músico, es un medio de algo mucho mayor y cada etapa del proceso, desde la composición, pasando por la mezcla, la masterización, etc. hasta llegar a la interpretación, son un arte en si mismos y en muchos casos, a varios artistas les queda grande.

 

Pero no para Bowie, no para él, quien era un artista completo: Actuaba desde que tenía 21 años, llegando a interpretar personajes memorables en películas vanguardistas tales como “The Last Man From Earth”, “The Hunger”, o la tan conocida “Labyrinth”. O encarnando incluso al mismísimo Nikola Tesla en la película “The Prestige” de Christopher Nolan, como también incursionando en la comedia de manera magistral en la archiconocida “Zoolander”. Entre tantas otras interpretaciones maravillosas a las que nos tenía acostumbrados con sus discos conceptuales.

Es por esto, y sumado a las reminiscencias simbólicas de sus últimos videoclips, y a la figura delgada con la que venía apareciendo últimamente, la conclusión era más que obvia. Y sin duda en algún momento, inconscientemente supuse lo que ocurría, pero de alguna manera, mi mente intentaba bloquearlo con frases internas del estilo “Si estuviese enfermo, la prensa ya hubiese dicho algo al respecto…”

Pero no fue así.

Hace 4 días veía la notificación: “Ahora está disponible en Spotifty Blackstar, el nuevo disco de David Bowie”. Y por algún motivo u otro venía postergando su escucha total. Quería hacerme del tiempo necesario para apreciar un evento como tal de la manera apropiada, con el silencio, iluminación y fidelidad adecuadas. Pues, habiendo escuchado los sencillos promocionales y teniendo en cuenta su increíble capacidad innovadora, iba a ser algo sensacional.

Y no solo que así lo fue, sino que a partir del 10 de Enero, se convirtió en algo mucho más grande. De hecho ya lo advertían en su página oficial el 8 de enero, el día de  la publicación del videoclip de “Lazarus”:

 

“[…] We should warn you that you may never be able to view the Lazarus video in quite the same light again.”

“[…]Debemos advertirte que quizás nunca más puedas volver a ser capaz de ver el video de Lazarus bajo la misma luz nuevamente.”

Video en el que tal como podrán apreciar, no solo aparece postrado en una camilla, sino que tiene fuertes tintes simbólicos, desde el título mismo, “Lazarus” (Lázaro), personaje bíblico al cual Jesús resucitó luego de cuatro días de estar muerto.

 

 

Así mismo como las primeras frases de la letra la cual dice:

“Look up here, I’m in heaven / I’ve got scars that can’t be seen”

(“Mírame, estoy en el cielo / Tengo cicatrices que no pueden ser vistas”)

Pero si nos ponemos a analizar tanto el video, como la canción en profundidad, incluso el título del álbum, encontraremos innumerable simbología autorreferencial y esotérica. Lo cual indudablemente lo hacen un trabajo no solo increíblemente rico visual y musicalmente, sino que además podemos ver que tuvo la enorme audacia de hacer de su muerte una obra de arte maravillosa, tal como lo confirmó su productor Tony Visconti:

 

“Él siempre hizo lo que quería hacer. Y quería hacerlo a su manera y quería hacerlo de la mejor manera. Su muerte no fue diferente a su vida – una obra de arte. Hizo Blackstar para nosotros, su regalo de despedida. Yo sabía desde hace un año que esta era la manera en que sería. Sin embargo, yo no estaba preparado para ello. Él era un hombre extraordinario, lleno de amor y de vida. Él siempre estará con nosotros. Por ahora, es apropiado llorar.”

 

Hecho que me resulta increíblemente conmovedor y sublime, coronándose definitivamente (al menos para mí) como uno de los mejores artistas de la historia.

Hasta siempre, héroe.

David

No se confundan, aquí se encuentra el fantasma de lo que consideré apropiado al momento de escribirlo. No soy yo, sino quien tal vez fui.

Un comentario: On Adiós al héroe de las mil caras

  • Me resulta muy revelador el homenaje conceptual, claro y merecido que se le realiza en esta página.-

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