Animales políticos

Imagen: Ralph Steadman
Imagen: Ralph Steadman

Aristóteles decía que el ser humano es un animal político por la necesidad social de agruparnos en ciudades estado (polis) y mejorar el funcionamiento de las mismas en pos de un bien común.

Actualmente cuando alguien dice que “somos animales Políticos” me resulta más natural pensar en que se está hablando de “animales” bajo el concepto capitalista, mediante el cual el animal es un producto de consumo, que como bien sabemos puede ser de recreación, de compañía, comestible, etc.

Desde este punto de vista tampoco me resulta absurdo pensar en el ciudadano, ya no como un ser con un raciocinio coherente y libre de condicionamientos externos, sino como un ser manipulado, o mejor dicho, sometido a actuar bajo la influencia de medios de comunicación masivos, los cuales gracias a su libre acceso no solo condicionan sus hábitos de consumo, sino también bajo discursos políticos confeccionados en función de cómo sea más conveniente para aumentar la demanda de productos y capital de quienes financian a estos medios de comunicación.

De esta manera, ya no estaríamos hablando más de animales políticos como una virtud propia de la razón y de un individualismo virtuoso. Sino que ahora, el animal político, tal como una rata de laboratorio, vive al servicio y a la merced de sostener el sistema de consumo actual.

Ya no importa la veracidad del mensaje. Lo que importa es cómo lograr que el mensaje se vuelva un medio para sugerir una actitud de consumo bien dispuesta.

No se confundan, aquí se encuentra el fantasma de lo que consideré apropiado al momento de escribirlo. No soy yo, sino quien tal vez fui.

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